Libertad

Qué fácil es creer en el destino,

en runas, pozos de café y brujería

huir a las responsabilidades propias de estar vivo;

y no hablo solo de la existencia vacía y perseguida de muerte y tiempo,

no, hablo de esa vida en que los minutos pesan

y las horas se clavan en los ojos como agujas de hielo.

Esa vida donde despertarse cada día pesa tanto,

que el calor de las cobijas nos aleja del polvo de hojas secas

que trae consigo el otoño de los objetivos nunca alcanzados.

Esa vida que refleja en el espejo nuestros fracasos y a todos aquellos que ya no están.

En el calendario son solo doce hojas clavadas en la pared,

doce recordatorios de un periodo para cumplir los mismos sueños

que terminan como cada año en un atragante de vino y uvas.

Seamos como la zorra que quería robarse las uvas y

robémosle a la vida más tiempo, más sueños,

seamos tan osados que, cada segundo en la tierra

se pelee por ser nuestro segundo,

que cada minuto se suicide en nuestra piel

y cada día mate por ser nuestro.

Cada momento es una tremenda posibilidad de cambiar de lugar,

de sentido, de dirección y de piel.

Esto no es sobre ti, nunca lo fue,

esto es sobre elecciones,

se trata de libertad.

La vida no se nos fue entregada para lamentarnos.

La vida no se nos entregó escrita.

La vida misma no se nos confío viva.

De nosotros depende llenarla de fuego y agua.

No cargues con las manos de un homicida,

ensúciate las manos de vida, desgréñala, desnúdala y aprende a arroparla.

Que cada cosa que hagas hoy, sea en su honor,

en honor a tu libertad para elegir hoy, estar vivo.

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