Kintsugi

Tantos años, tantas vidas, tantas heridas,

el tiempo no repara en ello, para  el tiempo solo hay uno todo el día;

pero tú no dejas de crecer, caminar y tropezar,

cargando esas piedras en la espalda que te avergüenzan.

Las hemos guardado y disfrazado,

ante los demás solo la mejor máscara,

pero es tiempo de aceptar el defecto en el maíz,

que, aparte de semilla, también polvo es.

Muestra tus manos llenas de barro,

las lágrimas de tus ojos,

tus pensamientos tristes,

tu corazón roto.

tus huesos hechos polvo,

las heridas en las escapulas al perder las alas,

las costillas fuera del esternón,

por guardar dentro, tanto miedo y ego.

Mírate en el espejo y recoge a uno tus pedazos

pégalos con polvo de plata y oro,

y sal humildemente mostrando que aún puedes brillar,

y que cada herida te ha hecho más bello,

resiliente.

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